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¿El agua de mar es peligrosa para los perros?


Las salidas a la playa con los perros pueden suponer un riesgo de intoxicación, pues a la frecuente ingesta de arena se le suman los peligros del agua de mar. Por ello, controlar al animal en todo momento será necesario si se quieren evitar molestos trastornos gastrointestinales.

Las escapadas a la playa con los canes suelen resultar muy atractivas, sobre todo si se realizan de manera ocasional. Los perros que no están acostumbrados al ambiente marino tienden a jugar e inspeccionar toda novedad, desde la arena hasta las olas.

Esta curiosidad no resultaría un problema si los animales se limitaran a escarbar o entretenerse con el vaivén de la marea. Sin embargo, suelen terminar probando todo aquello que les llama la atención.

A pesar de elegir entornos limpios, sin las comunes colillas, excrementos u otro tipo de suciedad, el agua de mar alberga ciertos peligros que hay que considerar.

Intoxicaciones por agua de mar

Al igual que sucede en las personas, un pequeño trago de agua salada no supone ningún peligro. Sin embargo, si la cantidad ha sido mayor,el animal experimentará la denominada ‘diarrea de playa’, con las consecuentes molestias intestinales.

Los casos más leves de intoxicación suelen durar unos días en los que el animal se sentirá más apático dado su malestar. Por contraposición, si la ingesta de agua ha sido mayor, o por algún motivo, se ha producido una reacción adversa severa, se darán vómitos, temblores musculares o convulsiones.

El desequilibrio de electrolitos, debido a la abundancia de sodio presente en el agua de mar, puede fomentar un estado letárgico o de confusión en el animal. Ante esta situación conviene acudir de forma inmediata al veterinario.

La presencia de algas tóxicas en el mar también es un factor de riesgo y más sin son microscópicas. No obstante, aunque muchas de ellas no se vean, suelen caracterizarse por tener olores desagradables que permiten identificarlas. Paradójicamente, este olor será precisamente el que atraiga la curiosidad del animal para probarlas.

Las algas venosas no son solo un peligro del mar, pues pueden encontrarse en lagos, estanques, ríos e incluso piscinas de jardín con una limpieza deficiente. Ante la sospecha de ingesta, el tratamiento contra las toxinas ingeridas debe correr a manos del profesional.

Tratamiento y prevención

El tratamiento pautado dependerá de la cantidad de agua ingerida, de la calidad y de la sintomatología presentada. Los lavados de estómago se recomendarán en el caso de presencia de toxinas. Para los malestares más leves, la hidratación del animal o la provocación del vómito pueden ser suficientes.

En los días siguientes a la intoxicación es completamente normal que el animal se muestre cansado o con poco apetito. Las molestias gastrointestinales y la medicación contribuirán a dicho letargo.

Para prevenir el envenenamiento por agua de mar conviene que los perros se sientan hidratados. Favorecer la toma de agua potable a través de bebederos portátiles evitará que se sientan tentados a beber del mar.

Aun así, es cierto que la curiosidad por el entorno, intensificada con el atractivo de las olas, seguirá estando presente. Por ello, si no se quiere quitar al animal de su libertad de vagar sin correa, es fundamental que los dueños se cercioren continuamente del estado de sus mascotas. Además, es recomendable que tanto propietarios como perros pasen cierto tiempo juntos, de forma que aumente el cansancio de estos últimos y tiendan a merodear de forma más reposada.

Las escapadas al mar pueden resultar una opción atractiva para las mascotas, además de resultar beneficiosas por tratarse de un ambiente natural. Ser consciente de los riesgos de dicho paraje, controlando periódicamente al animal, contribuirá a que la experiencia resulte del deleite de ambos.


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