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Las enfermedades que pueden adquirir nuestros amigos de cuatro patas


Algunas enfermedades pueden tener un origen genético, pero otras pueden darse por factores de riesgo común con el dueño o por una mala alimentación.

Hasta hace un par de años, las visitas al veterinario eran por problemas puntuales: la mascota vomitó, fue víctima de un accidente o bien era hora de las vacunas anuales. En la actualidad, quienes tienen una tenencia responsable de mascotas saben que, además de las vacunas, siempre hay que llevar un control general de cómo están nuestros pequeños peludos de la casa.

Los exámenes, que muchas veces son solamente preventivos, permiten conocer una enfermedad de la cual no se tenía conocimiento en la mascota, y que en más de una ocasión pueden generar sorpresa en el dueño tales como: diabetes, hipertensión o una falla renal, las mismas patologías que podemos tener los seres humanos, también la pueden sufrir los animales.

En algunos casos se da que incluso da la coincidencia de que el propietario y la mascota tienen la misma patología, porque muchas veces va asociado a un tema alimenticio. A veces el dueño tiene, por ejemplo, hipertiroidismo y la mascota también, porque hay factores de riesgo comunes, como tipo de alimentación y falta de ejercicio.

En cuanto a las enfermedades más comunes en los perros son falla renal, hipertención y problemas cardíacos. La detección de estas enfermedades es posible gracias al control frecuente y a la realización de exámenes: como las mascotas no pueden hablar, los signos pueden ser muy inespecíficos, por eso las enfermedades son sólo detectables a través de un examen. Lo ideal es que a partir de los 7 años se hagan controles regulares, en los que el veterinario pueda hacer exámenes sanguíneos.

Está muy de moda darles alimentos en base a carne y lo principal es que el dueño entienda que el perro no es una persona y tiene que comer como perro, ya que la comida de perros que venden en el mercado esta hecha especialmente para que ellos tengan una dieta balanceada y con los nutrientes que requieren.

Además, agrega que a partir de los 7 u 8 años, dependiendo del perro, hay que preocuparse de cambiarle el alimento a uno de mantención de mascotas geriátricas, para ajustar niveles de fósforo, proteína, sodio y otros nutrientes necesarios para la tercera edad del animal.

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