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Travesuras en el paseo: Mi perro no vuelve cuando va sin correa


Causa

Fallo en el adiestramiento. Un error común es llevarse al perro al parque, soltarle la correa para que se divierta, después llamarle, ponerle la correa y volver a casa antes de que se escape de nuevo. Lo que se le está enseñando con esto es que acudir a su llamada representa el fin de su diversión. Otro error común: llamarlo cuando está ocupado con algo y no quiere dejarlo, ponerle la correa y marcharse; también así aprende que no ha de acudir a la llamada de su amo.

Acción

Enséñele a acudir a su llamada desde cero, al principio en casa o en el jardín. Empiece ofreciéndole un premio de comida desde cerca. Cuando llegue, déle el premio y repita el ejercicio. En cuanto haya captado la idea, introduzca la orden “ven” y vaya aumentando gradualmente la distancia. Recompénselo siempre por acudir a su llamada, no lo riña porque su respuesta no sea rápida y en estas primeras etapas no cometa el error de adiestrarle con distracciones de por medio.

Cuando haya aprendido la lección en casa, llévelo al parque con una correa extensible, deje que corra un poco y llámelo. Si no responde, llámelo otra vez y poco a poco vaya acortando la correa, elogiándolo cuando le alcance. Repita este ejercicio varias veces y después continúe el paseo o juegue con él un poco para que no asocie la llamada con el fin de su diversión.

Cuando esté preparado para practicar sin correa, siga el mismo modelo: llamarlo, elogiarlo y premiarlo por acudir, y soltarlo. Elija bien el momento de llamarlo procurando no hacerlo nunca cuando esté enfrascado con un compañero o un olor fascinante. Si no responde, no siga gritándole ni lo riña: atraiga su atención con una llamada crujiente; en cuanto le mire, dese la vuelta y márchese (pocos perros resistirán la tentación de correr tras sus amos) y en cuanto lo alcance recompénselo como siempre. Complique el ejercicio poco a poco y al final tendrá un perro que siempre responde a su llamada, independientemente de que esté haciendo.

Prevención

Empiece este entrenamiento cuando sea cachorro. En los paseos, llámelo varias veces y después deje que se marche otra vez, para que no asocie la llamada al final del paseo. Por muy bien que haya aprendido su cachorro este lección, no se desanime si en la adolescencia da un paso atrás; su continúa practicando, cuando madure regresará al buen comportamiento.

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